La verdadera moda en Paris
Anualmente, importantes ciudades llevan a cabo Semanas de la Moda, en las cuales se presentan las colecciones de los diseñadores más relevantes de cada lugar. Las tendencias que se muestran en las mismas marcan el camino que millones de personas seguirán durante la temporada.

Sin embargo, la verdadera moda se ve a comienzos del año, en Paris. Es que es allí en donde se presentan las colecciones de Alta Costura, una denominación otorgada por el Consejo Industrial de Francia sólo para algunos pocos que logran cumplir con cuatro requisitos que son: producir según los pedidos de los clientes, no vender más de un diseño por continente, poseer un taller en Paris con 20 empleados y presentar dos colecciones anuales con un mínimo de 35 prendas.
En la edición del corriente año, 18 diseñadores mostraron sus prendas de alta moda en un evento cuyo valor es meramente de exhibición. Según declararon los voceros de varias empresas, la Alta Costura es deficitaria para la mayoría de ellas, pero es la vidriera para que miles de clientes se acerquen para adquirir modelos Prêt-à-porter, los complementos y los bolsos de la marca.
Durante las distintas jornadas del evento magno de la Haute Couture pudieron verse colecciones vanguardistas, repletas de color, volumen y diversión. La que más sorprendió a los 250 visitantes que tuvieron la fortuna de estar allí fue la realizada por John Galliano para Christian Dior, cuyo hilo conductor fue la idea de las amazonas del siglo XXI. Igual conmoción generó la colección ultra femenina presentada por Karl Lagerfeld para Chanel. La misma contó con mucho vuelo, cortes princesa y bordados de flores.
Además de la participación de las marcas que cuentan con la denominación legal de Alta Costura, se exhibieron las prendas de jóvenes diseñadores de distintas partes del mundo con el objetivo de comenzar a andar el camino para convertirse en modistos Haute Couture.
Entre ellos cabe destacar las prendas del libanés Georges Chakra, quien desde que creó el vestuario para la película “Devil wears Prada” (El diablo viste a la moda) se convirtió en una verdadera estrella. El recorrer de las modelos en la pasarela parecía ejemplificar el comienzo y final de un día. Mientras que los primeros vestidos eran de color rosa, los últimos anaranjados. Los géneros utilizados, tul, organiza y satén completaban la idea de fantasía y sueño que intentó demostrar el diseñador predilecto de las actrices de Hollywood.
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