Coolhunting, clave para salir de la crisis
La crisis económica que se desató a nivel mundial a finales del 2008, y que tuvo sus más fuertes efectos a lo largo del actual año, implicó una recesión a nivel general. Uno de los ámbitos más afectados fue la industria de la moda, ya que las personas suelen comprar ropa en menor cantidad en los momentos en donde la cartera está flaca.
Ante la situación planteada las empresas de moda y tiendas de ropa más importantes han intentando diferentes estrategias para poder salir del mal momento económico. Más allá de la gran cantidad de medidas tomadas, la que más éxito es la utilización de coolhunters (cazador de tendencias).
El coolhunting es una actividad propia del marketing y de la publicidad, cuya idea fundamental es la detección de nuevas tendencias en la sociedad. El concepto fue creado por Dee Dee Gordon en el año 1997, y el nombre del mismo fue inventado por la revista estadounidense New Yorker.
Aunque el coolhunting surgió en el ámbito de la moda, con el paso del tiempo se fue convirtiendo en un must para cualquier tipo de campaña de publicidad e imagen de marca sea cual sea el producto que se intentará vender. Sin embargo, retornó con fuerza al mundo fashionista debido a contexto anteriormente establecido, en el cual se posiciona como un verdadero salvavidas.

Para los coolhunters todo comienza con la recolección de información. Es posible detectar uno por la calle ya que llevan cámaras fotográficas, filmadoras, todo aquello con lo cual puedan documentar lo nuevo. Asimismo, en los últimos años ha aumentado la importancia del Internet en esta área, ya que en ella suceden los eventos sociales más relevantes, como así también, posibilita detectar en que andan los consumidores.
Al tener los datos, el paso siguiente es conectar los puntos entre ellos, y tras un análisis en el cual converge la publicidad, la antropología, la sociología, establecer cuales son las nuevas tendencias, signos y gustos que se han detectado en una determinada sociedad.
Generalmente éstas se observan en un pequeño grupo de personas, pero permiten a las empresas saber que quiere la sociedad. A partir de esto, podrán realizar los productos o servicios siguiendo el humor de la población, lo cual implica un potencial aumento de las ventas, ya que se da lo que la gente quiere.
Un claro ejemplo es la utilización de rasgos góticos dentro de la moda de alta costura y de diseñadores mundialmente reconocidos. Gracias al coolhunting se pudo saber que ésta subcultura es muy importante a nivel de cantidad de integrantes, y se logró aplicar las tendencias sociales a las prendas de diseño.
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