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Las distintas caras del fast fashion

Desde el comienzo de la crisis financiera del año 2008, los consiguientes problemas en la economía real y el nuevo crack en el sistema económico europeo, una tendencia copó el mundo de la moda: el fast fashion. El fenómeno tiene la capacidad de permitir que las personas adquieran prendas a bajos precios y que las empresas recauden millones de euros, sin embargo, implica mucho más.

El fast fashion, o moda rápida, podría asimilarse al proceso que se produce en las casas de comida rápida: las personas van en búsqueda de un producto barato, pero que cumple su fin, y las empresas las producen en forma rápida con bajos costos.

El proceso del fast fashion es simple: las empresas textiles toman las tendencias que se presentan en los desfiles de las semanas de la moda más destacadas del mundo y en tiempo record diseñan, crean (gracias a las grandes cadenas de producción) y se ponen en el mercado para que los clientes puedan acceder a ellos.

La clave del éxito del fast fashion es la logística que han creado, con el paso del tiempo, las empresas que se dedican a éste segmento. En España existe una gran cantidad de compañías que ofrecen moda de éste tipo, siendo la más importante Zara. En la actualidad, el 20 por ciento de las ventas de todo el sector textil pertenece a marcas fast fashion, mientras que en los Estados Unidos de Norte América sólo significa el 1 por ciento.

No obstante la posibilidad que brindan a las personas de acceder a las últimas tendencias sin gastar mucho dinero, el fast fashion tiene una cara oculta que no suele ser mencionada.

En primer lugar, cabe destacar que las prendas realizadas en grandes cadenas de producción no son de buena calidad y los géneros que se utilizan para confeccionarlas no suelen ser los mejores. Esto es así por la propia idea de la moda rápida que parte del concepto que las prendas son desechables y que sólo sirven durante una temporada. Según distintos datos estadísticos, cada español descarta entre 7 y 8 kilogramos de ropa por año.

Asimismo, una de las cuestiones más preocupantes del fenómeno es las consecuencias negativas que genera para el medio ambiente. Además de la gran cantidad de basura que se genera, la producción rápida a gran escala implica la utilización de millones de litros de químicos y fibras que se utilizan como materia prima.

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One Comment »

  • Nadia S. said:

    No olviden mencionar que este tipo de producción depende en gran medida del trabajo mal pagado a trabajadores del 3er mundo; existe evidencia incluso del uso de trabajo infantil y esclavo.

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